El sistema inmune de los más pequeños

Autor: Dr. Evaristo Galdeano. Médico puericulto

CON LA INCORPORACIÓN DE LA MUJER AL TRABAJO EN NUESTRA SOCIEDAD, LAS FAMILIAS HAN BUSCADO ACOMODO PARA SUS HIJOS PEQUEÑOS EN LA GUARDERÍA.

ESTA SITUACIÓN TIENE VENTAJAS PARA EL NIÑO PORQUE FAVORECE SU SOCIALIZACIÓN Y ADAPTACIÓN A LAS NORMAS, PERO POR OTRA PARTE COMPORTA UN MAYOR RIESGO DE CONTRAER ENFERMEDADES INFECCIOSAS. 

El comienzo de la guardería supone la exposición temprana a agentes infecciosos que provocarán episodios repetidos de catarros, gastroenteritis, conjuntivitis, faringitis, etc. Infecciones que a menudo padecen también los padres.

En las guarderías infantiles hay muchos niños juntos en un espacio relativamente pequeño y las posibilidades de contagio son altas. La prevención resulta difícil, puesto que muchas enfermedades ya son contagiosas antes de que manifiesten sus síntomas.

La más básica lógica sanitaria aconseja que frente a una enfermedad infecto-contagiosa habría que proceder al aislamiento del enfermo y, precisamente, en las guarderías infantiles se da el fenómeno contrario. Incluso algunos padres, ante la imposibilidad de dejar en casa a su hijos con procesos agudos catarrales, muy posiblemente infecciosos, les llevan a la guardería, colaborando en el contagio a otros niños.

Es normal que un niño en los primeros 4-5 años de su vida padezca por año entre 6 u 8 episodios “infecciosos”. Por eso solemos llamar cariñosamente a los niños pequeños “mocosos”.

Los niños enferman porque su in- munidad está en desarrollo y necesitan estímulos para ponerla al día y, también porque los espacios de las vías respiratorias tienen que ampliarse. Las vías respiratorias altas incluyen el triángulo formado por la nariz, la garganta y los senos nasales, y es por aquí por donde entran el mayor número de gérmenes, ya que es la primera vía de contacto con el exterior. En invierno son más frecuentes las complicaciones en esta zona, debido a que las vías defensivas naturales disminuyen en esta época del año. El frío hace que el moco sea más espeso y que los cilios se muevan menos, disminuyendo las defensas locales.

LA ELEVADA FRECUENCIA DE RESFRIADOS TIENE MUCHO QUE VER CON:


  • La edad, al ser más pequeños los niños que asisten a las guarderías, su inmadurez inmunológica favorece los contagios.
  • La gran proximidad física entre los niños.
  • 
La utilización frecuente de objetos contaminados: mismos juguetes, instrumental, etc…
  • Locales insuficientemente ventilados y de superficie pequeña: las gotitas respiratorias se hallan continuamente flotando por el ambiente.
  • Control poco estricto del estado de salud del niño cuando acude a la guardería.

Aunque probablemente la vía de contagio principal es la aérea (los gérmenes ingresan en el niño vía respiratoria con la tos de otra persona) cada vez se da más importancia (y se ha demostrado científicamente) a las manos como vehículo de transmisión.

PAUTAS A SEGUIR PARA CONTRIBUIR A EVITAR EL CONTAGIO:


  • Lavar muy bien las manos del niño tras toser, estornudar o sonarse la nariz.
  • Cuidar la alimentación para mantener su organismo con un buen sistema autoinmune.
  • Mantener una buena hidratación, dando agua o zumos de frutas naturales.
  • Si está enfermo no obligarle a comer si no quiere.
  • Evitar en lo posible permanecer en espacios cerrados.
  • Vestido adecuado en función de la temperatura ambiente.

¿CÓMO TRATAMOS ESTOS PROCESOS CATARRALES?


El objetivo es aliviar los síntomas y prevenir, en lo posible las complicaciones.
Realizar lavados nasales con suero salino, en el caso de los bebés ayudados de un aspirador nasal, especialmente antes de las tomas y al acostarlo.

La nariz tiene funciones muy importantes para el árbol respiratorio: filtrar, calentar y humidificar el aire que se respira. Por ello, si el niño tiene la nariz obstruida por mucosidades, no puede realizar adecuadamente estas funciones. El uso del vaporizador calienta y humidifica el aire para evitar la sequedad de las mucosas, pero no es aconsejado en niños asmáticos o con hiperreactividad bronquial, ya que les puede provocar bronco-espasmo.

COMO MARCA EL SENTIDO COMÚN Y LA MEDICINA, EL MEJOR TRATAMIENTO ES LA PREVENCIÓN.

De una manera natural, respetuosa con el organismo y sin efectos secundarios, la homeopatía y las Sales de Schüssler son un excelente coadyuvante en el trata- miento de las infecciones agudas. Además, nos permiten hacer tratamientos preventivos en los niños para el fortalecimiento de su sistema inmunitario en caso de elevada susceptibilidad infecciosa (aumento de las defensas). Recomiendo tomarlos un mes antes de que inicien la guardería o el colegio de manera semanal, y, por supuesto, siempre que inicien los primeros síntomas de resfriado.

Cuando hay procesos de repetición con complicaciones catarrales, como otitis, faringoamigdalitis, gastroenteritis, bronquitis o neumonías, recomiendo la ayuda de un médico experto en homeopatía y niños, que instaure un tratamiento preventivo especifico.

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