Depresión Infantil

La depresión infantil es un tema que preocupa mucho a los padres y que por otro lado vemos mucho en consulta. Según estudios recientes existe una prevalencia del 2% en niños pequeños, un 9% en infancia media y un 15% en los adolescentes (Del Barrio, 2008)

Lo primero que deberíamos hacer es diferencia entre tristeza o depresión.
La tristeza es una emoción que puede sentir el niño por la percepción que él tiene de no conseguir algo (sensación de fracaso) o por una sensación de pérdida (pérdida de algo material, pérdida de tiempo de juego…). Pero la tristeza es una emoción que puede ser positiva y adaptativa, ya que ayuda al desarrollo personal. La tristeza es algo normal siempre que sea proporcional en intensidad y tiempo.

La depresión es, en cambio, es un trastorno grave, donde puede aparecer la tristeza pero también la apatía, la culpabilidad, la labilidad emocional. Y se muestra mediante diversos comportamientos. Además interfiere claramente en la vida normal del niño

Factores de riesgo para la depresión infantil

  • Antecedentes familiares de depresión
  • Falta de apoyo social
  • Estresores negativos de día a día
  • Tener un temperamento inhibido
  • Baja autoestima
  • Perfeccionismo
  • Tener expectativas idealizadas sobre el mundo que le rodea
  • Tener escasas habilidades sociales
  • Pérdidas
  • Enfermedades físicas

Síntomas de alerta

  • Aislamiento social
  • No querer ir al colegio
  • Cambios de humor o irritabilidad
  • Aumento o disminución del apetito
  • Aumento o disminución del peso (habitualmente hay un aumento)
  • Cambios en los hábitos de sueño
  • Observamos que ya no disfruta igual en los juegos
  • Hay una pérdida de confianza en él mismo (aparecen autoreproches y se infravalora)
  • Se autoagrede
  • Aparece un bajo rendimiento académico
  • Se queja de dolores de cabeza, dolores de barriga…

Pautas para padres

  • Comprensión y paciencia
  • No culpabilizar
  • Fomentar lo que el niño hace bien
  • Bajar nivel de exigencia
  • Evitar comparaciones
  • Demostrar afecto
  • Utilizar la comunicación asertiva; tratarse uno a otro con respeto, escuchar sin cortar al otro y colaborar para resolver el problema. Además utilizar los mensajes “YO”; yo…(lo que siento), cuando tú….. (conducta concreta), porque …. (cómo me afecta)
  • Dar responsabilidades
  • Poner límites
  • Valorar el esfuerzo del niño y no los resultados
  • No realizar generalizaciones y evitar las palabras tipo “siempre” y “nunca”
  • Compartir tiempo de calidad
  • Recordar al niño experiencias de éxito anteriores
  • Por último, acudir a un especialista si se sospecha de un trastorno depresivo, se darán pautas concretas a los padres y se realizará un tratamiento, totalmente necesario, con el menor.

Laura Aut Psicologa-soy-mama-natura

LAURA AUT

Licenciada en psicología por la URV
Máster en Psicología Infantil y Juvenil en AEPCCC
www.psicologialaut.com

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