No tengo tiempo para mi hijo

Tiempo, una de las frases que más escucho cuando realizo charlas o talleres para padres es; “no hay tiempo”. En la sociedad que vivimos nos vemos siempre corriendo, teniendo que realizar varias tareas a la vez, siempre con cosas pendientes, además de la jornada laboral y algunas horas extras.

Podemos distinguir el tiempo entre tiempo de calidad y cantidad de tiempo. Se ha hablado mucho del tiempo de calidad, pero qué significa realmente, ¿cuándo y dónde podemos ponerlo en práctica?

Para diferenciar un poco entre un concepto y el otro, hablaremos del tiempo de calidad como aquel espacio en el que compartimos con una persona de forma significativa, en el cual la comunicación es fluida y hay una confianza mutua.

Por otro lado, la cantidad de tiempo con otra persona, se puede basar únicamente en el compartir un espacio físico con el otro.

¿Cómo potenciar el tiempo de calidad?

Reservar unos 20-30 minutos al día para jugar, después ya se tendrá tiempo para realizar todas las tareas que se tengan que hacer, pero esos 20 minutos dedicarlos exclusivamente al niño/a. Se sentirá especial y atendido, aportándole seguridad. De otra forma, el niño/a, puede que esté todo el rato detrás del padre/madre, queriendo llamar la atención (en muchos casos con una conducta disruptiva), en esas situaciones el padre/madre se suele sentir más desbordado, ya que tiene la sensación de haber estado mucho tiempo con su hijo/a pero con una relación tensa (“estoy todo el rato con él, no sé qué más quiere”, “luego jugamos”, “cuando acabe de tender la ropa, enviar el correo electrónico, hacer la cena, preparar las cosas de mañana, ducharme… estoy contigo, pero si no dejas de interrumpirme no puedo”…) y por otro lado siente que no puede acabar las tareas pendientes.madre-niños

  • Otro punto esencial, sería el priorizar. Valorar todo el listado de cosas por hacer y saber priorizar y delegar.
  • Uno de los momentos idóneos para compartir con los niños/as, es la preparación de comida o cena. Es un momento relajado, en el que además de facilitar la comunicación, se están enseñado habilidades de autonomía de una forma progresiva y divertida.
  • Siguiendo el punto anterior, otro momento que se puede compartir con los niños es el tiempo que se dedica a las tareas del hogar, teniendo en cuenta la edad del niño/a pueden realizar las tareas con los padres. Se sentirán parte de la unión familiar, que son capaces y se les tiene en cuenta.
  • Ir a comprar, con todo el proceso, desde la lista de la compra, hasta cargar las bolsas
  • Compartir sonrisas, momento y disfrutar escuchando sus aventuras en el colegio.

Intentar evitar

  • Compensar el tiempo con cosas materiales
  • No centrar la relación con los niños/as en sus actividades académicas
  • Pensar que el juegos sólo es cosa de niños. El juego compartido es esencial para su crecimiento.
  • Llenarles las horas con actividades programadas
  • Pero por encima de todo, evitar el no disfrutar de vuestro hijos e hijas, disfrutar de cada día, de las pequeñas cosas y de su crecimiento y descubrimiento diario.

Laura Aut Psicologa-soy-mama-natura

LAURA AUT

Licenciada en psicología por la URV
Máster en Psicología Infantil y Juvenil en AEPCCC
www.psicologialaut.com

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